viernes, 20 de julio de 2012

Adiós, te voy a extrañar.

Pequeños detalles


Salí corriendo de casa, ¿peinarme? ya tendría tiempo en algún semáforo para asomarme al espejo retrovisor, pasarme un par de veces los dedos entre el cabello y luego las palmas de las manos para controlar la rebeldía de algunos cabellos. Abrí la puerta del auto, avente mi bolsa en el asiento del copiloto y encendí el motor. 

Llegue al primer semáforo, la luz era verde, así que continué sin retraso, mientras avanzaba vi un papel pequeñito atorado en el limpiador del parabrisas, a primera vista pensé sería una tarjeta con publicidad, pero era un poco mas pequeño que eso. Luego deje de verlo pensando que en cualquier segundo volaría, pero un segundo después, en el archivo de mi memoria lo reconocí. 


Bajé la velocidad para evitar que volara, y cuando vi la siguiente luz roja sentí alivio. Me detuve, en un rápido movimiento baje y lo tome. Un boleto del metro de la ciudad de México. Solo podía ser una persona, aun no se en que momento lo puso ahí, pero me cambio la mañana, me olvide lo de los dedos en el cabello, que importaba si llegaba con un afro al trabajo; mi mejor amigo se iba de la ciudad probablemente por años otra vez, pero no sin antes decirme a su manera, "te voy a extrañar".


Creo que en su lenguaje intento decirme adiós e invitarme a visitarlo, antes de que abandone también el país. 
Como sea, son esos pequeños detalles, los que llenan la vida.


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